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Propiedades terapéuticas de las plantas


Artículos - Salud
Sábado, 13 de Septiembre de 2008 00:00
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Las acciones biológicas de las plantas son muy variadas, lo que explica el motivo de sus numerosas aplicaciones terapéuticas.

Las más significativas, agrupándolas en base a los principales efectos que producen sobre el organismo humano son:

Plantas antiasmáticas: eliminan el espasmo de los músculos bronquiales mediante una acción espasmolítica directa sobre la musculatura lisa de los bronquios.

Plantas expectorantes: fluidifican las secreciones bronquiales, facilitando su expulsión de las vías respiratorias.

Plantas tosífugas o béquinas: tienen la propiedad de calmar la tos. Algunas actúan moderando la excitabilidad del centro de la tos, situado en el bulbo, aparte de sus virtudes antiinflamatorias y antisépticas (almendro amargo, hiedra, etc).

Plantas eupépticas o estomacales: son aquellas que en virtud de su sabor intensamente amargo, o de sus componentes aromáticos, aumentan la secreción del jugo gástrico, mejorando así la digestión.

Plantas carminativas: aquellas que facilitan la expulsión de los gases gastro intestinales. Su modo de acción es complejo, pero generalmente actúan localmente sobre el tramo digestivo, despertando la contractibilidad de su estrato muscular.

Plantas coleréticas y colagogas: son aquellas que estimulan el hígado a una mayor producción de bilis, y promueven su expulsión, haciendo contraer la vejiga de la hiel, o haciéndola más fluida.

Plantas laxantes y purgantes: tienen la facultad de acelerar de modos diferentes el tránsito del contenido intestinal. Se dividen en mucilaginosas (lino, etc.), antracénicas (aloe, etc.), azucarinas (maná), oleosas (aceite de ricino), lubrificantes (aceite de lino o de oliva) y, resinosas o drásticas (jalapa, etc).

Plantas antidiarreicas: calman la peristalsis, con un mecanismo nervioso (opio), o porque son ricas en taninos (encina), pectinas y mucilágenos (algarroba).

Plantas vomitivas o eméticas: Estimulan el vómito a través de una acción central bulbar o por una acción periférica refleja. Las plantas que provocan el vómito por vía refleja son en general irritantes para la mucosa del estómago.

Plantas antieméticas: detienen el vómito e impiden su aparición mediante mecanismos no siempre claros. Comprenden plantas muy diversas entre sí en el plano de la composición química, como altea, belladona, liquen, menta, etc.

Plantas diuréticas: aumentan las secreciones de la orina con mecanismos renales y extrarenales. Los vegetales que poseen esta acción son muy numerosos, y con frecuencia contienen, por sí solos o asociados con otros, sales de potasio, azúcares, saponinas, flavonoides y aceites esenciales.

Plantas antisépticas de las vías urinarias: comprenden especialmente un grupo de vegetales que contienen aceites esenciales o derivados de la hidroquinona, que tiene la capacidad de producir efectos antimicrobianos sobre el aparato urinario.

Plantas depurativas: comprenden aquellas hierbas que estimulan los emuntorios (piel, riñones, pulmones, intestinos), facilitando la excreción de las substancias tóxicas producidas por el intestino y por el metabolismo de las células que componen los distintos tejidos.

Plantas que se aplican sobre la piel: producen diferentes efectos, en relación con las diversas substancias químicas que contienen. Así, los tópicos mucilaginosos como el lino, malva, altea, etc, tienen una acción descongestionante lenitiva y antiinflamatoria, por su contenido en mucilaginos; los tópicos astringentes producen efectos antimicrobianos y antiinflamatorios, por los taninos que contienen; los tópicos vulnerarios o cicatrizantes favorecen la rápida cicatrización de llagas y heridas, en virtud de compuestos epitelógenos y estimulantes de la multiplicación celular (por ejemplo, la alantoína); mientras que los tópicos rubefa cientes (mostaza, pimienta blanca y negra etc.) provocan una intensa irrigacion subcutánea, o si el tiempo de aplicación se prolonga demasiado, también vesículas llenas de un líquido seroso.

Plantas analgésicas: calman el dolor sin interferir con el estado de consciencia. Entre ellas, la más conocida, y también la más eficaz, es la adormidera, que resulta eficaz por su contenido en morfina. Entre los antiodontoálgidos debemos recordar los clavos de especia, cuyo aceite esencial contiene eugenol.

Plantas sedantes: moderan la hiperexcitabilidad del sistema nervioso, y facilitan el sueño fisiológico.

Plantas febrífugas: tienen la propiedad de reducir la temperatura corporal, en el caso de que ésta sea elevada, actuando sobre los centros de la termorregulación, o bien sobre los microorganismos patógenos que causan la elevación térmica.

Plantas vasodilatadoras: tienen la capacidad de reducir la presión arterial, resultando por ello útiles en los estados hipertensivos de entidad leve y media.

Plantas anticoagulantes: se oponen a la formación de trombos. El meliloto actúa en tal sentido, gracias a su contenido de dicumarol.

Plantas antianémicas: actúan debido a su contenido en hierro, cobre, cobalto, manganeso, vitamina B12 y ácido fólico. Merecen mencionarse la levadura, romanza, ortiga, nogal, algas marinas etc.

Plantas hemostáticas: contribuyen a detener las hemorragias. Este grupo de vegetales contiene taninos (astringentes), sustancias constrictoras de los pequeños vasos sanguíneos, factores que intervienen en la coagulación de la sangre (por ejemplo, calcio y vitamina K), o que disminuyen la fragilidad vasal.

Plantas sedantes del útero: actúan sobre la musculatura lisa uterina con una acción espasmolítica. Por tanto, están en condiciones de resolver los espasmos del útero que con frecuencia acompañan a las menstruaciónes dolorosas (azafrán, etc.).

Plantas sudoríferas o diaforéticas: Aumentan la secreción de sudor, contribuyendo a la regulación térmica del cuerpo y favoreciendo la eliminación de las toxinas circulantes. Por este último motivo, entran en el grupo de las plantas depurativas.

 


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