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El veneno de abeja y la sanación natural |
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En 1914 un medico y apicultor austriaco inicia sus primeras experiencias en este terreno cuando sus dolores reumaticos disminuyen tras ser picado por una abeja. Establecio una relacion de "causa y efecto" y durante mas de treinta años estuvo experimentando con muchos reumaticos la aplicacion del veneno de abeja, creando una nueva ciencia medicinal: la apiterapia, aun muy poco conocida en la actualidad. Segun numerosas observaciones y a traves de los datos obtenidos en encuestas realizadas acerca del estado de salud de los apicultores, se ha podido constatar que el veneno de abeja, ademas de ser un remedio eficaz contra cierto numero de enfermedades, constituye un medio profilactico excelente. Pero asi como los otros productos del panal (la miel, la jalea real, el polen o el propolis) no tienen ningun tipo de toxicidad y no presentan contraindicaciones ni solos, ni empleados junto a otras terapias, no ocurre lo mismo con el veneno de abeja. Su empleo inconsciente y a la ligera, pueden producir trastornos graves. Es por ello que la aplicacion del veneno de abejas debe ser practicada siempre bajo la direccion de un medico conocedor de la materia y un apiterapeuta experimentado. Las abejas utilizan su aguijón para defender su colmena y para defenderse ellas mismas en caso necesario. Este aguijón normalmente esta oculto en el interior de su abdomen; cuando se acerca el peligro, surge de ellas de forma inmediata. Se trata de un canalillo afilado, en cuyo eje se deslizan dos lancitas dentadas, como un verdadero conducto, que comunica con la bolsa de veneno. La abeja, una vez que ha picado, trata instintivamente de alejarse, pero los dientes del aguijon la mantienen sujeta a la piel y junto al aguijón. Sus ganglios nerviosos de la cadena abdominal tienen ramificaciones que gobiernan, incluso fuera del cuerpo de la abeja, la contracción del deposito, de manera que el veneno sigue penetrando en la piel del que ha sido picado. Cuando consigue separarse, la abeja muere al cabo de algunas horas.
La picadura posee efectos saludables, que no lo seran tanto, desde luego, para todos aquellos que sean alergicos a las picaduras de las abejas. Sin embargo, este tipo de alergia es tratable y al cabo de un tiempo la persona desalergizada ya no reaccionara violentamente y podra hacerse el tratamiento con cautela. La cantidad de veneno que se introduce en nuestro cuerpo con una picadura es infima, del orden del 1/10.000 de gramo (hacen falta unas 10.000 abejas para obtener un gramo de veneno). Y, sin embargo, esa aparente inofensiva cantidad de veneno, ademas de un fuerte dolor, puede provocar en las personas que sean alergicas al veneno muchas complicaciones que hacen necesaria incluso la presencia de un medico y un tratamiento antihistaminico. Esta minuscula gotita de veneno introducida en nuestro cuerpo tras la picada de una abeja es una sustancia muy activa. Su peligrosidad aumenta en proporcion a la cantidad hasta convertirse en toxica. Se calcula que aproximadamente un 1% de la poblacion es hiperalergica a las picadas de abeja y avispas. En individuos con un buen estado general de salud y no sensibilizados, o alergicos al veneno de abeja, se ha demostrado que se pueden soportar bastante bien de 1 a 25 picaduras, causando pequeñas molestias como el enrojecimiento de la zona afectada y su ligera hinchazon asi como una sensacion dolorosa como de quemazon. Cuando se producen de 200 a 300 picaduras simultaneas se produce una gran intoxicacion de todo nuestro organismo con trastornos caracteristicos como la aceleracion del pulso, convulsiones, paralisis, enrojecimiento de toda la piel, picazon en el cuero cabelludo, sensacion de fatiga y perdida del equilibrio, vomitos, enrojecimiento de los ojos, y afecciones al sistema respiratorio. Al contrario, en individuos alergicos o sensibilizados una simple picadura bastara para provocar una jaqueca aguda, vomitos, diarrea, urticaria... Afortunadamente, estos casos son los menos. Y en la mayoria de las personas el organismo reacciona debilmente o nada en absoluto. Se ha observado y demostrado como los apicultores, tan frecuentemente en contacto con las abejas, soportan sin problemas sus picaduras. La mayoria durante sus primeros tres años de trabajo con las abejas acaban inmunizados. Una inmunidad un tanto especial y discutida pues los apicultores durante el invierno, al dejar de estar en contacto con las abejas, dejan de ser inmunes a ellas, pero eficaz en suma, pues vuelve a acompañarles cuando la necesitan. Cuando nos pica una abeja, lo primero que hay que hacer es extraer el aguijon que ha quedado clavado en nuestra piel, pues cuanto mas tiempo se tarde, mas veneno pasa a la sangre. Tampoco debemos intentar nunca sacarlo con los dedos pues apretaremos involuntariamente la bolsita de veneno, que se vaciara por completo. Lo mejores ayudarse con unas pinzas. Seguidamente, nos sera de gran utilidad la aplicacion de una pomada de base de extracto alcoholico de calendula y vaselina o una cataplasma de arcilla. El alcohol tambien ayuda a neutralizar el veneno. Cuando surgen complicaciones es conveniente avisar de inmediato a un medico. En el tratamiento de la apiterapia, siempre se comprobara antes de su utilizacion si el paciente es alergico o no. Sumadas las experiencias de la observacion y de la investigacion se puede afirmar que el veneno de abeja tiene una acción selectiva sobre el sistema nervioso. El veneno de abeja actua en nuestro organismo de modo muy similar al veneno de avispa. Se ha llegado a la conclusion y al convencimiento de que las picaduras de las abejas o las inyecciones del mismo veneno determinan la inmunidad, tanto frente al veneno - apitoxina - como a ciertas enfermedades infecciosas. Tras ello aparece el veneno de abeja como un remedio curativo y profilactico que, usado del modo adecuado, funcionara tanto sobre el organo o enfermedad determinados, como sobre el conjunto de nuestro organismo. Volviendo a la hipotesis del pionero de la apiterapia, el veneno introducido en el organismo haria desencadenar en este una inmediata reaccion de defensa. La apitoxina, o veneno de abeja, es un liquido transparente de sabor amargo y de olor a miel. Los numerosos estudios hechos hasta el momento no permiten conocer su composicion exacta y completa. Se sabe que contiene acido formico, acido clorhidrico, acido ortofosforico , histamina, colina, triptofano, azufre, etc. Los mas recientes trabajos efectuados en relacion a su composicion tienden a considerar la presencia de peptidos como la apamina - alrededor de un 2 % del peso en seco del veneno de abeja - y la melitina, su principal constituyente, con un 50 % del peso en seco. Tambien se ha comprobado la presencia de enzimas como la lecitinasa A, la hialurodinasa, - descubierta recientemente -, y que representa un 3% del peso en seco, la fosfolipasa A - un 12 % de su peso en seco -, riboflavina e histamina. Se supone que debes sus propiedades medicas esencialmente al fosfato de magnesio, que representa un 0,4 % de su peso en seco. En sus cenizas se han encontrado restos de cobre y calcio. |
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Este es sin duda de todos los productos del panal, el mas controvertido de todos ellos. Hipocrates ya trataba su reumatismo con el veneno de abeja y Carlomagno aprovechaba sus propiedades terapeuticas para paliar sus violentos ataques de gota.
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